miércoles, 25 de abril de 2012

Pentecostès


Pentecostés
Derramamiento del Espíritu Santo sobre la Iglesia y sus Apóstoles.

Originalmente se denominaba “fiestas de la semana”, teniendo lugar siete días después de la fiesta de los primeros frutos (Lv 23 15-21; Dt 169). Siete semanas son cincuenta días, de ahí el nombre de Pentecostés, dicha fiesta se celebra a finales de mayo o principios de junio. En un principio su sentido fundamental era de acción de gracias por la cosecha recogida, pero después se le añadió un sentido histórico celebrándose el hecho de la alianza y el don de la ley.
(Vocabulario Bíblico de la Biblia de América)
Comisión Nacional de Pastoral Bíblica

La fiesta de Pentecostés  es uno de los domingos más importantes del año, después de las festividades de la Pascua. En el Antiguo Testamento era la fiesta de la cosecha y, posteriormente, los israelitas, la unieron a la Alianza en el Monte Sinaí, cincuenta días después de la salida de Egipto. Aunque durante mucho tiempo, debido a su importancia, esta fiesta fue llamada por el pueblo segunda Pascua, la liturgia actual de la Iglesia, si bien la mantiene como máxima solemnidad después de la festividad de Pascua, no pretende hacer un paralelo entre ambas, muy por el contrario, busca formar una unidad en donde se destaque Pentecostés como la conclusión de la cincuentena pascual. Vale decir como una fiesta de plenitud y no de inicio. Por lo tanto no podemos desvincularla de la Madre de todas las fiestas que es la Pascua.

Es bueno tener presente, entonces, que todo el tiempo de Pascua es, también, tiempo del Espíritu Santo, Espíritu que es fruto de la Pascua, que estuvo en el nacimiento de la Iglesia y que, además, siempre estará presente entre nosotros, inspirando nuestra vida, renovando nuestro interior e impulsándonos a ser testigos en medio de la realidad que nos corresponde vivir.

El culmen de esta festividad es la Vigilia de Pentecostés, una vigilia que significa “Noche de Vela”, debido a que se desarrolla en un acto litúrgico importante y solemne, siendo un ambiente de acogida y respeto para el Espíritu Santo Es importante tener presente que la lectura de la Sagrada Escritura, las oraciones, los cantos, los gestos, los símbolos, la luz, las imágenes, los colores, la celebración de la Eucaristía y la participación de la asamblea son elementos claves de una Vigilia.

En el caso de Pentecostés centramos la atención en el Espíritu Santo prometido por Jesús en reiteradas ocasiones y, ésta vigilia, puede llegar a ser muy atrayente, especialmente para los jóvenes, precisamente por el clima de oración, de alegría y fiesta.



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