jueves, 5 de abril de 2012

Santa Misa Crismal.


Santa Misa Crismal.
La Misa Crisma es celebrada por el Obispo, con todos los presbíteros de la Arquidiócesis del país, siendo una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del Obispo. En ella se consagra el Santo Crisma y se bendicen los Óleos Catecúmenos y de los Enfermos.
El Santo Crisma, es decir el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los diáconos, sacerdotes y obispos.

Con el óleo de los catecúmenos se extiende el efecto de los exorcismos, pues los bautizados se vigorizan, reciben la fuerza divina del Espíritu Santo, para que puedan renunciar al mal, antes de que renazcan de la fuente de la vida en el bautizo.
El óleo de los enfermos, cuyo uso atestigua el apóstol Santiago, remedia las dolencias de alma y cuerpo de los enfermos, para que puedan soportar y vencer con fortaleza el mal y conseguir el perdón de los pecados.
 En una procesión solemne los óleos son llevados en tres ánforas preciosas que se guardan en un lugar previamente destinado dentro de la Iglesia. Luego de la celebración Eucaristía los Santos óleos son repartidos a cada uno de los párrocos, para ser utilizados en los diferentes ritos eclesiásticos.

Cortesía de Georgina Hidalgo, Càtedral Metropolitana.



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